
Alexis Avendaño Raggi
¿Cuándo fue la última vez que sentiste algo de verdad? No la emoción fugaz de un like. No la alegría de una foto que ya olvidaste. Hablo de esa sensación antigua, casi olvidada, de estar completamente vivo por dentro. De sentir el peso de una taza entre las manos y que eso bastara. De mirar al espejo y reconocer a quien te mira. Yo también aprendí a sobrevivir antes que a vivir. Aprendí a sonreír cuando tenía miedo, a callar cuando quería llorar, a ser útil para merecer estar. Durante años busqué respuestas en los libros, en la teoría, en la mente. Creí que entender bastaba. Pero un día comprendí que la mente, por sí sola, no puede sanar lo que el cuerpo aún recuerda.