
Jose Antonio Ruiz Ballesta
Durante incontables viajes a través del multiverso, Josele ha hecho lo único que siempre creyó correcto: restaurar. Con la Espada del Juicio en la mano, ha reparado realidades al borde del colapso, ha devuelto la esperanza a civilizaciones rotas y ha impedido que la oscuridad devore lo que aún late, salvar era simple o era justo, incluso salvar era suficiente. Hasta que un mundo pidió desaparecer, no hubo gritos, tampoco hubo cataclismos espectaculares, solo una ciudad en silencio, una fila ordenada de personas caminando hacia una torre luminosa y una decisión colectiva de rendirse, no por derrota, sino por agotamiento, ese día, algo cambió en Josele y la Guerra del Eco.