
Jose Antonio Ruiz Ballesta
Eso es lo que dijeron, pero algo en él había cambiado, su forma de mirar, su silencio, la sensación constante de que ya no estaba realmente solo. Poco después, la casa comenzó a transformarse, los pasillos parecían más largos de lo normal, las sombras se movían cuando nadie miraba y extraños susurros comenzaron a escucharse durante la noche. Entonces apareció el Umbral: una grieta imposible que conectaba el mundo humano con algo mucho más antiguo y oscuro, mientras la ciudad cae lentamente bajo la influencia del infierno y criaturas surgidas de la oscuridad comienzan a extenderse por las calles. Elia y Alma descubrirán que la casa donde viven no fue construida para proteger a nadie.