
Laura S. Leal
Tras varios desafortunados acontecimientos, Iryna se muda a Sabadell para independizarse y estar más cerca de la universidad. Sin embargo, se ve en aprietos cuando se entera que, en el departamento compartido donde vivirá, tiene cuatro compañeros y un reglamento estricto que todos deben cumplir. El más importante es: "No hay romances entre los inquilinos." La vida de Iryna era muy tranquila, creyó que nada en este mundo podría hacer que rompiera las reglas, pero al enfrentar este gran cambio tendrá que lidiar con un pequeñísimo gran detalle: Debe evitar a toda costa que sus compañeros se enteren que está enamorada de uno de ellos.