
Javier Marín
El inspector Marco Duarte se convierte en el objetivo de un asesino en serie extremadamente calculador, que inicia una cacería tras el secuestro de una agente de policía. El criminal convierte la investigación en un juego mortal, donde cada pista es parte de una partida de ajedrez manipulada a su favor. El equipo policial debe resolver enigmáticos mensajes en una carrera contrarreloj para evitar más víctimas, mientras el asesino controla cada movimiento con precisión, llevando la situación al límite en una confrontación cada vez más desesperada.