
Samanta Esperón
En la Última Gran Guerra los magos arrasaron Thoria por completo y, por eso, se prohibió el uso de la magia. Los magos fueron cazados y ejecutados, sus nombres e historias fueron borradas, sus restos fueron quemados junto a todo lo que tocaron. Los reyes de los cuatro países que componen Thoria creyeron que así estarían a salvo, pero se equivocaron. Casi 300 años después, el rey de Pyebra decidió cambiar las reglas y empezar a entrenar magos para su ejército. Las consecuencias cayeron como una tormenta, de norte a sur. Los magos volvieron. Algunos solo quieren sobrevivir, otros exigen venganza.